El espiritual

La parte más fácil de cualquier peregrinación es planificar los aspectos físicos. Sin embargo, nadie puede prepararte para el trastorno emocional y espiritual que trae una peregrinación: las luchas, los miedos, las decepciones. Lo que sabemos con certeza es que todos sirven a nuestro crecimiento espiritual. No hay respuestas fáciles, no hay listas para marcar, no hay preparación para el estado de ser de un "peregrino". Una peregrinación es un viaje personal, y tan único como el peregrino que lo recorre.

Lo que le ofrecemos aquí son algunas percepciones, algunas reflexiones, con la esperanza de que lo ayuden en su búsqueda espiritual y lo guíen hacia su propia verdad. A veces, el consejo puede parecer contradictorio, pero hay verdad en contradicción. Deje que su intuición sea su guía.

  • Recuerde siempre: está protegido y guiado en su viaje. Confía completamente en esto, sobre todas las demás cosas.

  • Como Paolo Coelho afirma tan elocuentemente en El alquimista: "cuando quieres algo, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirlo". Fuerzas invisibles se mueven para ayudarlo y comienzan a ocurrir eventos aparentemente imposibles. Esa es la magia del camino.

  • Rendirse. Ese es probablemente el elemento más difícil. En un mundo en el que estamos acostumbrados a planificar todos los aspectos de nuestra vida, la noción de ceder el control es francamente aterradora. Cuando hicimos nuestros cálculos iniciales, pensamos que podríamos llegar a Jerusalén en seis meses. No tomamos en cuenta los efectos agotadores de nuestro estado emocional, los días en los que simplemente no teníamos ganas de levantarnos de la cama, los días en que la idea de dar un paso más nos frenaba. Especialmente no tomamos en cuenta ser conducidos a personas y situaciones que marcarían un intercambio importante, uno que generalmente impactaba en el camino espiritual de todos los involucrados. Rendir un tiempo y una peregrinación orientada a objetivos y simplemente disfrutar del camino es difícil, pero infinitamente gratificante.

  • Confianza. Ese es probablemente el segundo elemento más difícil porque está íntimamente relacionado con la rendición. No es solo una acción, sino una actitud. Confía en ti mismo y en los demás. Confía en la vida. Confíe en que todo irá bien, incluso en las situaciones más difíciles. Confíe en que todo sirve a un propósito amoroso superior, incluso cuando no pueda explicarlo o verlo. Confíe en su intuición, no solo en su mente. Confía en lo visible y lo invisible.

  • Déjese guiar. Permita que la mano invisible del Universo, Dios, Alá, la Vida, el Creador, la Fuente, el Ser Superior, cualquier etiqueta que desee usar, lo guíe. Tu intuición es el vehículo de Dios. También lo son las coincidencias, los encuentros providenciales, las sincronicidades, los signos. Dios te está hablando en todo momento. Cuando seas capaz de renunciar a la lógica de tu mente, podrás empezar a escuchar el susurro de tu intuición.

  • No se preocupe por el futuro ni se lamente por el pasado. Vive totalmente en el presente. Haz solo los planes imprescindibles e inmediatos, y confía en que si surge algún problema o situación inesperada podrás resolverlo en ese momento. Recuerda que el Universo sabe perfectamente cuáles son tus deseos; desde su perspectiva más amplia, también sabe cómo traerlos mejor a usted. De nuevo, ríndete y confía. Esté alerta a las señales. Y cuando llegue el momento, y sabrás cuándo es ese momento, actúa.

  • Esté abierto a lo inesperado. Dentro de esa experiencia puede estar la semilla de un valioso regalo o lección.

  • Camina sin expectativas. A menudo, las personas y las situaciones no estaban a la altura de nuestros ideales; en nuestra decepción y frustración, los juzgamos y los culpamos de nuestro sufrimiento. Trabajamos duro para liberar nuestras expectativas y juicios, y tratamos de caminar en gratitud y aceptación.

  • No te tomes los rechazos como algo personal. Solo significa que se supone que debes estar en otro lugar y que algo mejor te está esperando.

  • Las personas y experiencias difíciles revelan sus miedos y heridas más profundos, y son oportunidades para una tremenda curación y crecimiento espiritual, tanto suyo como del Universo.

  • Al curarse a sí mismo, está curando a otros. Al sanar a otros, te estás sanando a ti mismo. Eso es porque todos somos uno. Lo que haces por ti mismo, lo haces por los demás y viceversa.

  • Si continuamente te encuentras con personas o situaciones difíciles, es probable que tengas ciertas creencias sobre la situación, o temores y juicios, que debes tener en cuenta. Eres un creador poderoso. Tus pensamientos y creencias son como un imán que atraen lo que crees. Puedes crear tanto en negativo como en positivo. Reemplaza los pensamientos destructivos por positivos; críticas a ti mismo y a los demás con tolerancia y comprensión de que cada uno está en un proceso de crecimiento; predicciones sombrías del futuro con esperanzas. Haga lo que sea necesario para desconectarse emocionalmente del drama negativo y concéntrese en SENTIRSE BIEN.

  • Corolario: si crees que las personas son buenas, encontrarás buenas personas y viceversa. Buscar la bondad en las personas es un esfuerzo activo y no siempre fácil. Recuerde que dentro de cada uno de nosotros reside la Fuente Amorosa de Todo lo que Existe. La gente simplemente lo olvida, o simplemente no se da cuenta de que esta es su verdadera esencia. Cuando recuerdes eso y busques esa luz en cada persona y situación, la atraerás hacia ti.

  • Sea agradecido por TODO lo que le sucede. La gratitud es posiblemente el regalo más poderoso que puedes ofrecerte a ti mismo y al Universo, y es el elixir mágico para atraer más de lo que deseas a tu vida.

  • SER paz, amor, paciencia, tolerancia o cualquier atributo que desees es a menudo más difícil que HACER esos atributos. HACER con intención y conciencia te llevará al estado de SER que deseas.

  • Estás en un viaje iniciático. Un viaje de autodescubrimiento y crecimiento. Ten paciencia contigo mismo. Ámate a ti mismo. Te lo mereces. Lo necesita.

  • Sobre todo ... ¡Disfruta el viaje! Relajarse. Sonríe en agradecimiento. Comparta su alegría. Levantará a otros y te acercará a tu Jerusalén.